Poesía actual

Trátase de un desaogo íntimo, casi doméstico, donde tiene más importancia el sentimiento que la forma, aunque se busca un eco de belleza, y un cierto testimonio de un tiempo.


Recuerdos Primeros
Una vez fuí niño,
no durante mucho tiempo.
La guerra comenzó una mañana.
Como una tormenta estival,
en el más triste de los veranos.
Siguió otra guerra mayor
y una serie de otras menores,
pero no menos ciertas y crueles.
Cuando llegamos al cuartel,

-los muchachos de mi generación-
ya sabíamos la "instrucción"
que fue la otra ocupación de nuestra infancia,
cuando aprendíamos GEOGRAFíA, en los periódicos
llenos de noticias y calendarios, tristes y triunfales
en bombardeadas escuelas, llenas de luz y de esperanza
en las que MAESTROS buenos e incansables
enseñaban a vivir con coraje, los días de la vida.
Porque vivir es navegar y naufragar
en los recodos de las rocas, y los vientos
de océanos lentos, sin medida.

Gustavo López Sáiz

La otra casa de mi padre
Te moriste, padre mío
una cálida mediodía.
Algo que no arreglará el tiempo
ni la presencia mágica
ni la química o la técnica
en la reverdecida selva del recuerdo.
Ya estás dolorosamente ausente
en la más lejana de las distancias
ahora sólo podré encontrarte
el día en que llegue a tu última mansión
tras el oscuro salto de mi muerte.
Cuando llegue a la casa de mi padre,
de tu Padre, del PADRE nuestro
en los cielos dulces e infinitos.

Gustavo López Sáiz

Aquellas Noches
Yo también estuve con los pastores
sorprendidos y alegres, con el mensaje
cerca de la luz y el calor, en la iniciada
humanidad, del niño "galileo".
Yo también estuve, con la densa multitud
el brillante día, gritando en triunfo
la alta alegría de tu llegada
en aquel mar de ramos en domingo
que inundaba a Jerusalem de esperanza.
Pero… también callé, en el triste patio
en que enmudecieron los amigos
y sólo la rabia y la burla
rompían el vidrio de la noche
entre el cántico de los gallos.
Entonces marcaron los relojes, las horas fatales
y las calles se anegaron de amargura
mientras ojos y corazones desolados, seguían
al "nazareno", en aquel "paseillo" inacabable
hacía las afueras la oscuridad y el sacrificio
cuando triunfaron la noche y las tinieblas.

Gustavo López Sáiz

Esperando Tu llamada
Lobos fueron nuestros lejanos padres
pero nosotros, ya no lo somos
aunque conservamos su apostura y su nobleza.
Hace un océano de años
vivimos en la casa del hombre
que, devota y encarnizadamente, defendemos
pues, es también la nuestra
como su familia y sus sueños.
él es nuestro Jefe, y nuestro padre
su alegría, nuestro contento
su voz, la música del destino en el Universo
y su muerte, un pozo de desesperación.
Aunque contamos que, un dichoso día
nos llame, silbando, desde el cielo,
y por eso aullamos, para recordárselo
en su silenciosa salida fuera del tiempo.

Gustavo López Sáiz

LA GRAN PUERTA DEL DESTINO
Entremos en el nuevo tiempo, decididamente.
Sin himnos triunfales, pero con paso de desfile
ojos al frente, bien abiertos
y los corazones y banderas en alto.
Encuadremos a las estrellas
En el campo de los paralelos senderos
que conducen a la libertad,
pongámonos la guerrera azul
y un bigote sobre la sonrisa
levantemos el corazón, y las miradas,
los días del dolor y la gloria ya han llegado.

Bilbao, Diciembre 2000

Gustavo López Sáiz

 

Visitas desde el 27/12/2000
FastCounter by bCentral

Introduce tu email!
Powered by ListBot